Sin Memoria
Dichoso el pez que vive plácidamente nadando entre un par de centímetros cúbicos rodeado de una pecera que será su hogar y su tumba, pero él no lo sabe, vive sin memoria, no recuerda ni se atormenta. No extraña ni añora. Recuerdo perfectamente como charlábamos acostados en el sofá cama de una pieza que arrendabas por San Diego; me decías que envidiabas a los peces sobre todo al tuyo que con memoria fugaz olvidaba tu rostro, esa facilidad de olvidar ansiabas. Hoy lo conseguiste y me dejaste junto al pez, ahora yo soy el que lo envidia.