El Oteador
Llevo años contemplando percibiendo la vida pasar estoico, sin piedad el tiempo transcurrió sin cesar. Ha teñido de tristeza mi piel y erosionado mi fe también, solía susurrarme al oído hoy solo reina quietud. Me desmorona en otoño... caen lentamente a mis pies esquirlas de lo que fui, el sedimento de vástagos. Desapercibido sucedí. Jamás hablé con alguien hacinamiento por doquier sólo yo y mis hojas fatal levedad. Noventa años cumplí por fin alguien acudió a mí eran seres similares los solía observar a pasar hasta que empezaron a cambiar. Mis raíces se estremecieron sierras me esparcieron un estruendo me apagó la muerte por fin me abrigó.