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De Soledad y Compañía

Estoy olvidando algunas cosas, como escribir, hace un par de años que me pasa ya, ¿serán las drogas?, ¿el exceso ímpetu de siempre añorar memorias?, ¿la insoportable latencia de recordar lo que me convenga? ¿o simplemente estoy olvidando por necesidad? Cual sea la razón, poco me importa, ya he vivido lo suficiente para saber que ya lo he arruinado todo en mi vida, tendré mis razones y argumentos supongo, pero tampoco importan a estas alturas del juego. Soy de los que aprenden por las malas y será mi epitafio, ¿irreversible?, nunca para tanto. Cuando cierro los ojos, en serio, donde sea, me teletransporto automáticamente a esa dimensión que es solo mía, cultivada por años en aceptación y soledad, oh! antigua amante, decorosa y reconfortante, aprendiste a vivir en mí, como si de un huésped se tratase. Ingenua del exterior, donde existen distintas causalidades andantes como yo, no se lo figura pero es leal como la hiel que corre por mi semblante. No la subestimen porque en todos vi...

Anodino

Cobijas en ti aquel deseo punzante, que te recuerda en qué fallaste, palpitando cual corazón delatante. Sin menguarte, porque en esto sabes gobernarte. Recapacito mientras el último crepúsculo me anuncia:  que ya es muy tarde para amarte y muy pronto para olvidarte. Pero qué sabes tú de lealtades, pues sin exaltarte el puñal me clavaste. Y con impaciencia, tus orgasmos se volvían ríos con los míos y mi brío no es más que mi corazón frío, detenido por el tibio regocijo de sentirte más que a nadie. ¿Sabes? errar en verdad no nos hace mas que iguales, sólo piénsalo... vivimos en distintas realidades.  Resultaste ser el recuerdo sobre el que pienso desde lejos porque si me acerco acabaré en llamas  como las alas que cortaste cuando me llamabas desde tu cama apartada y acompañada por mis flamas que se aplacaban por la piel de otro querer, que resultó ser lo que culminó con nuestros dramas y sin penas, nuestras almas se apartaban para dar comie...

Atina

Una vez oí un rumor acerca de la muerte y la vida(me parece más lógico en ese orden)que al llegar a tu fin inmediatamente naces y por unos breves segundos asimilas lo sucedido, te arrojas al llanto del nuevo comienzo para luego la absoluta amnesia. A mi juicio es muy curioso como abordamos la muerte contemporáneamente como si de un juego se tratase y ¿por qué no?.Nos adaptamos a la época y ésta es la oscura, de la otredad e incluso la viciada. PRESS STAR/GAMEOVER/CONTINUE? Una suerte de trifecta en cuanto a decisiones que por cierto abusan de lúdicas pero que no carecen de sentido.La posibilidad de un Restar me resulta absurda, para qué volver a empezar si nos ha costado tanto esta vida como para no dejarla tener un final, se desvirtúa completamente lo vivido y se desecha por la ambición de prevalecer. La gente teme más por su muerte que por el dolor, cómo no impacientarme, ya que la vida duele mucho más que la muerte, de hecho esta última lo alivia, en ese sentido sería...

Amor y/o Felicidad

Es una dualidad que muchos creen que van de la mano como si uno no pudiera existir independiente del otro o viceversa. Son dos caminos que se trazan paralelamente y en ocasiones se entrelazan como si de un romance se tratara. Por un lado amar es una emoción, lo que quiere decir que nace de instantes, estímulos, reacciones (una sinapsis química) mientras la felicidad es un sentimiento el cual es mas prolongado y educable. ¿Qué quiero decir con esto?... Que el amor es como la lluvia, depende de ciertos factores para que se dé, en cambio la felicidad son las nubes previamente asentadas en el lienzo que llamamos cielo. Pretender controlar este clima resultaría nefasto pues la mayoría de las veces se da como resultado de un sinnúmero de cosas que puedes tener presentes o no. Una serie de hechos se desencadenan para que haya felicidad (según yo inherentes a nuestra voluntad) o su afanada contra-parte Infelicidad. Sin embargo está basada en el telar de decisiones que tomamos....

Azar

Culpable me declaro porque creo en ti (incontables veces lo aprendí). Férreo en su actuar pues no depende de: si vienes o si vas. Seductor juez, te maldigo aunque te comportes sin razón nunca fallas en una decisión quisiera saber tu convicción. Así es el azar ya no sé de qué va. Un día impactas en velocidad sobrevives ileso y sin volcar. Una noche te marchas sin más y una bala cae del cielo sin avisar.

Perorata

Tengo una soledad tan concurrida  que puedo organizarla  como una procesión: por colores y tamaños, sabores y tactos, épocas y promesas. Veneno súbito y severo proclive a caer con furor como un alud intratable, abyecto y afligido tenuemente me dormí. Aprendí a mitigarte tan sólo a veces. Aterrado y atónito  acentué tu ausencia pues cuando más faltas clamo por tu presencia frívola decadencia. En un baúl te oculté junto a espectros del pasado sin preámbulo te sellé profecía de un final. Tengo una soledad austera terrorífica e intrínseca epidémica desolación presagio de mi pesar y en la penumbra me cobijo escasea luz ayúdame a revertirlo. Lánzame a un barranco donde me deslice inoportuno mientras caigo te borras aún quedan estolas de un previo atavío y una próxima muerte ya dentro del féretro finalmente te olvido.

El Oteador

Llevo años contemplando percibiendo la vida pasar estoico, sin piedad el tiempo transcurrió sin cesar. Ha teñido de tristeza mi piel y erosionado mi fe también, solía susurrarme al oído hoy solo reina quietud. Me desmorona en otoño... caen lentamente a mis pies esquirlas de lo que fui, el sedimento de vástagos. Desapercibido sucedí. Jamás hablé con alguien hacinamiento por doquier sólo yo y mis hojas fatal levedad. Noventa años cumplí por fin alguien acudió a mí eran seres similares los solía observar a pasar hasta que empezaron a cambiar. Mis raíces se estremecieron sierras me esparcieron un estruendo me apagó la muerte por fin me abrigó.