Perorata
Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión: por colores y tamaños, sabores y tactos, épocas y promesas. Veneno súbito y severo proclive a caer con furor como un alud intratable, abyecto y afligido tenuemente me dormí. Aprendí a mitigarte tan sólo a veces. Aterrado y atónito acentué tu ausencia pues cuando más faltas clamo por tu presencia frívola decadencia. En un baúl te oculté junto a espectros del pasado sin preámbulo te sellé profecía de un final. Tengo una soledad austera terrorífica e intrínseca epidémica desolación presagio de mi pesar y en la penumbra me cobijo escasea luz ayúdame a revertirlo. Lánzame a un barranco donde me deslice inoportuno mientras caigo te borras aún quedan estolas de un previo atavío y una próxima muerte ya dentro del féretro finalmente te olvido.