Perorata
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión:
por colores y tamaños,
sabores y tactos,
épocas y promesas.
Veneno súbito y severo
proclive a caer con furor
como un alud intratable,
abyecto y afligido
tenuemente me dormí.
Aprendí a mitigarte
tan sólo a veces.
Aterrado y atónito
acentué tu ausencia
pues cuando más faltas
clamo por tu presencia
frívola decadencia.
En un baúl te oculté
junto a espectros del pasado
sin preámbulo te sellé
profecía de un final.
Tengo una soledad austera
terrorífica e intrínseca
epidémica desolación
presagio de mi pesar
y en la penumbra me cobijo
escasea luz ayúdame a revertirlo.
Lánzame a un barranco
donde me deslice inoportuno
mientras caigo te borras
aún quedan estolas
de un previo atavío
y una próxima muerte
ya dentro del féretro
finalmente te olvido.
Comentarios
Publicar un comentario