Frágil Frenesí
Calculando a ciegas me encontraste, tibio y reacio a enfrenterte decidí por fin culminar, aquello que solías amar. Inquieto y hasta pálido me sentía cuando preguntabas por mí porque sabía que estabas de cacería, en la cual presa era y debía fingir. Llámame cobarde por la tenue fuga, grítame pedante y maldice mi nombre, pero en vano caen los relámpagos cerca de mí porque piedra eres y mi camino no resquebrarás. Así que emprende vuelo cerca del filo del mar, donde no puedas reaccionar y comprobar que ni la altanera marea te puede escuchar ya que nada eres y nada serás mientras creas que mi amor puedas recobrar. Finalmente, brindo por tu ausencia que calma la brava ira de mi corazón, y brindo también por aquellos ojos que incandescentes reposan Más alla de mi conciencia marchita.