Solo en la Piscina
Amaneció distinto a otros días no sólo por el calor abrasante y las mismas personas, un estruendo me insinuó que me levantara de la cama y esquivara las fauces de la rutina. Casi por instinto pesqué mis cosas y partí a la piscina (junto a mí) cuando iba en la micro recién me pregunté el porqué de este arrebato, tan miserable soy que mi voz interna tuvo que interferir para acogerme en la piedad sin embargo el mismo estruendo de la mañana apagó esos pensamiento, sin darme cuenta debía bajarme ya. A pesar de que iba solo me sentía muy acompañado lo que era extraño y agradable pero no quería cuestionar más esta travesía (mi mayor defecto/condena). Tan sólo ayer pesaba una inmensidad mi ser y hoy me sentía ligero como una pluma. Almorcé como nunca en el casino y primera vez que me gusta tanto que la gente me viera, se sorprendían de sobremanera al verme único en una mesa p...