Dos Palitos Cruzados

De niño me crié entre supersticiones inculcadas por mi abuela y posteriormente por mi madre, la verdad desde que comprendí el peso de estas creencias reacio a creerlas me sentía pues no me cabía en la cabeza que fuerzas místicas e inexplicables pudieran tener tanto poder y muchas veces demostrarlo. Hoy ya sin ánimos de creer en la incansable búsqueda recordé una de estas supersticiones, sé que puede ser ridículo pero comprendan se me acabaron los recursos e ideas, estoy totalmente desesperado, estériles marchas día tras día ni la Policía de Investigaciones y mucho menos Carabineros pudieron dar contigo. Aún quema en mí una dopada pasión y una frenética ansiedad que me han ayudado a soportar todos estos años, me consumió siquiera comprender la milésima parte de tu desaparición, ya no quiero motivos, excusas ni menos pésame sólo aparece. Vuelve a mi vida por favor, no necesito verte más en sueños o alucinaciones de mi mente dañada. Quiero verte recostada junto a mí cuando despierte y no sentir más gélida y vacía la cama. El alcohol ya ni me embriaga y los cigarros solo aletargan lo inevitable pero dentro de esas cavilaciones  recordé a mi abuela y una de sus supersticiones, una que jamás fallaba enigmáticamente: eran dos palitos cruzados,  debían ser fósforos y pensar en lo que querías recuperar y siempre aparecían al cabo de un tiempo. Han pasado tres años ya desde que los crucé, aún no pierdo la esperanza y todos los días dejo las luces prendidas y la puerta entre abierta por si regresas. Decidí escribir esta bitácora para sostener mi incertidumbre y recordar para no renunciar, ya casi ni fuerzas me quedan pero en mis venas aún circula tu sensación y mi convicciones se sostienen en ti, no sé cuanto más pueda escribir mi mano vacila, mi vista se nubla y siento un cálido hálito en mi nunca. Creo que al final tú me encontraste.

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