Ensayo Sobre Nuestra Libertad
Llevo un par de meses ahogándome en un eterno retorno sobre mi incansable búsqueda de la respuesta a qué y/o cómo ser libre. He leído a cuanto autor he pillado referente al tema, he llegado a definiciones terrenales ligadas estrechamente a simples palabras, ciertas más mixtas donde acaba y termina cuando se topa con otra. La libertad es una esencia tan fundamental e inefable que la mera compresión sistemática de ella conllevará al fracaso inminente y al vicio de sostener lo insostenible, a pesar de que lo desglosó átomo por átomo aún es algo tan distante para mí, como un sueño que tuve hace años y lo que hoy deja son nociones vagas y ese resquemor que lo hace inolvidable. Pero hace poco empecé a usar la libertad en todo lo que se llama vida, desde lo más natural hasta lo más artificial, en cada aspecto del diario vivir, más no como un ejemplo casi experimental sino más bien como método de vida. Si no me van siguiendo les pondré los puntos sobre las ies, hoy en día en esta vida tan ajetreada se nos pasa por alto vivirla, sí, vivirla. Me explico, se vive sin vivir porque ya no se respira porque te de un aliento más, lo hacemos por inercia porque así nos enseñaron, le perdimos el gusto a la elección y los porqué, hay sed de curiosidad y mal vivir. La libertad se volvió un concepto y no una cualidad única.
Ya es algo tan lejano que lo único que se sabe de la libertad son postulados de renombrados, siendo que se propaga como el aire sólo que unos pocos quieren respirarla. Sentirse realmente auténtico, donde rebose en ti lo que cuestiono, se llegó a volver tabú, muchos prefieren refutarla y seguir sabiendo de ella sólo a través de los demás, pero ¡vamos! Te veo a los ojos y ellos me gritan libertad, ahí fue donde encontré la respuesta, existe pero solapada, encerrada en cada unx de nosotrxs pero en ti es especial; creo que la cosecho con ahínco y tiemblo si la veo titubear pero entre rasguños y asperezas consigo que mi libertad se curta y vea a sus pares, a esa libertad tan sencilla y esquiva que pude ver fugazmente encarcelada pero ardiente por salir. No me juzgues por buscar tanto la libertad y menos lo hagas por buscarla en ti, solo nos recuerdo que hay vida y recién podríamos comenzar a vivir por primera vez. Te invito a olvidarte de todo lo que previamente creías conocer, sí quizás te suene a una propuesta completamente desquiciada y hasta petulante, ¿cómo vas a cortar con el filo de la decisión lo que llevas viviendo?. Ni siquiera te invito a reinventarte sino a abrir los ojos del verdadero ser y alimentar tu libertad, a gritar de pasión, llorar de alegría, enfadarse, dejarse invadir por la rabia y estallar al clarear, te invito a saborear los momentos que dejaste escurrir entre tus latidos e ignoraste por intentar controlarlo, vuelve a confiar en tus instintos y a discernir lo moral/ético. Sé feliz porque sientes rubor al sentir nuestras almas entrelazadas, o porque hasta lo pletórico desbordas autenticidad, porque tu libertad te deja ser feliz no porque se supone que lo seas, lo que te brinde calma sacrificando tu integridad, no ser feliz porque otro te lo convide sino porque decides y quieres serlo. Te invito a ser real y amar mientras tú me invitas a vivir y a creer. Y así quizás comprenderás tu libertad.
Ya es algo tan lejano que lo único que se sabe de la libertad son postulados de renombrados, siendo que se propaga como el aire sólo que unos pocos quieren respirarla. Sentirse realmente auténtico, donde rebose en ti lo que cuestiono, se llegó a volver tabú, muchos prefieren refutarla y seguir sabiendo de ella sólo a través de los demás, pero ¡vamos! Te veo a los ojos y ellos me gritan libertad, ahí fue donde encontré la respuesta, existe pero solapada, encerrada en cada unx de nosotrxs pero en ti es especial; creo que la cosecho con ahínco y tiemblo si la veo titubear pero entre rasguños y asperezas consigo que mi libertad se curta y vea a sus pares, a esa libertad tan sencilla y esquiva que pude ver fugazmente encarcelada pero ardiente por salir. No me juzgues por buscar tanto la libertad y menos lo hagas por buscarla en ti, solo nos recuerdo que hay vida y recién podríamos comenzar a vivir por primera vez. Te invito a olvidarte de todo lo que previamente creías conocer, sí quizás te suene a una propuesta completamente desquiciada y hasta petulante, ¿cómo vas a cortar con el filo de la decisión lo que llevas viviendo?. Ni siquiera te invito a reinventarte sino a abrir los ojos del verdadero ser y alimentar tu libertad, a gritar de pasión, llorar de alegría, enfadarse, dejarse invadir por la rabia y estallar al clarear, te invito a saborear los momentos que dejaste escurrir entre tus latidos e ignoraste por intentar controlarlo, vuelve a confiar en tus instintos y a discernir lo moral/ético. Sé feliz porque sientes rubor al sentir nuestras almas entrelazadas, o porque hasta lo pletórico desbordas autenticidad, porque tu libertad te deja ser feliz no porque se supone que lo seas, lo que te brinde calma sacrificando tu integridad, no ser feliz porque otro te lo convide sino porque decides y quieres serlo. Te invito a ser real y amar mientras tú me invitas a vivir y a creer. Y así quizás comprenderás tu libertad.
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