No Te Creas Nada
Frente a mí se presentó una puerta que me atraía sin opción a la epifanía de la revelación, miles de mí a través del tiempo han estado bajo el intenso umbral y hoy me toca abrir la puerta de la percepción.
Viví un vida normal, con más bajos que altos, pérdidas, glorias y mentiras como cualquier ser humano. Intentaba destacar y valer en mis fuertes como cualquiera, podía vivir aspirando siempre a resaltar y morir en el intento llevando una vida mas que decente. Pero imagínense qué tiene de especial ser únicos e irrepetibles, es decir, todos lo somos, eso nos hace iguales, ¿o no?.
Sentir como fluye un magnetismo dentro de ti que escanea tu envoltorio para arrancarte la personalidad y revelarte que es una carcasa refinada y premeditada por cientos de miles que incluso existieron antes que tú y todos tus ascendentes, realmente lamentablemente sentirse auténtico en un mundo donde quieren que lo seas, te hacen creer la fantasía de la identidad como si fuera un proceso en el cual te curtiste de las experiencias y las puliste con tus andadas pero todo es parte de un juego de ajedrez con la partida ganada:
Donde en primera línea están los conejillos de indias (tú y yo) los lastimosos peones que viven condenados a sacrificarse por el bien mayor que jamás comprenderán y mucho menos alcanzarán. Sin embargo con la potencialidad a aspirar a algo mejor si ponen las fuerzas necesarias.
Los caballos representarían un estatus mayor donde pudiste llegar hasta tu meta y supongamos que compraste un vehículo lo cual te llena y alivia ya que no solo necesitabas la comodidad de un auto sino la aceptación del asfalto que te daba la espalda al cruzar por su cara (te das cuenta como se arma la tensión).
Continúa la torre que figura como establecer raíces, todos necesitamos un techo propio comprado con sudor y que nos de refugio de los demás, una vil guarida donde nadie pueda sostener la mirada atenta. Un lugar donde puedes reír fuerte y tener sexo sin rencor o sí, si lo deseas. Así es como vas subiendo una escalera entre tu corazón y tu cabeza, no sabes de donde salió pero al menos estás subiendo.
El alfil te tiende la mano desde lo alto para remunerarte por tu esfuerzo siendo el empleador justo y decente que transluce hipocresía e incomprensión ya que él existe para hundirte o crees que es un aliado lejano, empleador/empleado, patrón/peón, amo/esclavo. Son simplemente dualidades eternas que no cambian sólo se adaptan a la época. Pero "no hay mal que por bien no venga", procede y continúa subiendo las escaleras.
Cuando llegaste a la cima no ves nada más que el cielo inmenso donde desde las nubes te susurran ideas y secretos, ahí es donde reside tu o tus dioses: el rey y la reina. Piénsalo morirás sin saber de ellos más que por los demás, ni una sola vez en vida se dignarán a aparecer frente a tus narices y agradecerte por todo el arduo camino que recorriste simplemente te obligarán a darles el crédito de toda tu vida, el esmero no es mas que su voluntad y tu decisión fue la de ellos. Simples espectadores de la obra teatral mas funesta y cómica, por más que escales ni te acercarás y si rozas su complejidad no pensarás más.
No soy del montón ni soy especial simplemente soy crudamente real, nos quitaron la vida y la elección somos personajes pauteados viviendo en el cedante melodrama, se puede subir mas allá de las escaleras dejar al rey y a la reina viendo las suelas de tu calzado no llegarás a la cima sino a la verdad podrás borrar tu vida pasada (si quieres) y ser el dios de tu existencia porque siempre fue así pero de verdad lo esencial es tan evidente a nuestros ojos que se vuelve invisible pero no te confundas quizás ni yo te esté diciendo la verdad después de todo esto es solo una broma.
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