Más Allá
No cantan los gallos, lo que nos despierta son los crujidos de los pocos leños ardiendo en un débil fuego, mi mamá ya no quiere despertar y no he sabido lo que es un papá sin embargo tengo una hermana chica que en las mañanas siempre me da ánimos con una mirada llena de vida, no comemos en la casa por eso nos apresuramos al colegio ahí con su galletón matamos dos pájaros de un tiro. Cuando tocan el timbre todos se precipitan para jugar al pillarse mientras yo busco en sus mochilas por algunas monedas y la colación para mi hermana.
Aprovechando la tarde lavo parabrisas, lustro zapatos y escapo de lo pacos. No soy un santo, tengo una mariposa (por si acaso), corro rápido y gargantillas zumban en mis manos y un eco errático alega la pérdida, no me importa ensuciarme las manos pa parar la olla; tengo 13 años y sé más de la calle que de matemáticas, he recibido más golpes que abrazos, más plata fácil que amor, ¿acaso no merezco algo mejor?.
Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto. Soy lluvia sin techo, el frío sin remedio, las horas sin tiempo, un presente ausente, soy lo que olvidó el presidente. La muerte siempre asecha pero tengo una hermanita que me consuela y me quita la pena.
Cuando mi mamá llora demasiado saco a mi hermana por el campamento, le muestro como el levantamiento de los insurrectos nunca cesará, le hago creer que los nylon cubren el espectacular circo de cual somos parte, donde los largueros son el trapecio y los angustiados son los artistas, los fogones son los focos que ambientan el show, los kiltros son los exóticos animales de los tristes payasos que no se alejan demasiado a mis vecinos, tú hermanita eres el acto principal, la que más brilla mientras yo soy el anfitrión que los presentó. Al menos así la hago despegar y que sueñe con algo más, que vea más allá, algo en que jamás la pondré acompañar.
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